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Invaluable Regalo y Herencia de Vida


La lactancia es el regalo más precioso que una madre puede dar a su hijo en la enfermedad o la desnutrición. Este Regalo puede salvar la vida y en la pobreza puede ser el único regalo”.

Ruth A. Lawrance 1991

Ser mamá cambió mi vida de maneras que nunca imaginé, tener a mi tan anhelado bebé en brazos para ofrecerle y expresarle amor, cariño y todo mi ser era lo único que hacía más llevadero estar en reposo absoluto por indicación médica. Fueron meses difíciles, llenos de emociones encontradas, porque estaba tan feliz de estar embarazada después de años de no lograrlo, que lo único que quería era salir y decir al mundo que tenía bebé en camino! Sin embargo, había que ser prudente y mantener el foco en el día a día, había que confiar en que la naturaleza y la divinidad obrara su magia y mi cuerpo fuera el hábitat que cubriera todas las necesidades que mi bebé requería para seguir creciendo fuerte hasta que las probabilidades de que no había marcha atrás fueran tan altas y evidentes que podía compartir la noticia.


Viendo en retrospectiva comprendo que ese tiempo fue como un entrenamiento que me estaba preparando para lo que venía y me ha servido para comprender por qué actualmente lo que parece algo tan natural y damos por sentado acaba no siéndolo: Amamantar, que hoy sé que es el tesoro más preciado que una madre puede ofrecer a su hijo y que al hacerlo, ambos acabamos siendo tocados con polvo de hadas que transforma vidas.


Ser mamá de un bebé milagro me dio una perspectiva diferente, me hizo valorar cada momento del embarazo, me motivó a hacer preparativos para su llegada, sin embargo no era consciente de que los preparativos que estaba haciendo no estaban ni cerca de lo que realmente quería ofrecer a mi hijo, es más, ni siquiera tenía claridad de que mi mayor deseo era que mi hijo fuera feliz y mi más grande anhelo o aspiración era saberme con la capacidad, habilidad y determinación para ofrecerle “tierra fértil” en la que él pudiera crecer y desplegar su máximo potencial como ser humano.


El punto de partida para lograrlo estoy convencida es la Salud, especialmente en una época en la que estamos bombardeados de anuncios que nos alertan sobre cómo identificar enfermedades que antes sólo estaban presentes en la edad adulta.

Resulta irónico pensar que, a pesar de los grandes avances científicos y tecnológicos, nuestra sociedad no está conformada por personas que gocen de salud sino todo lo contrario, estamos rodeados de enfermedad, pobreza y hambre que empeora con la falta de agua y cambios climáticos.


La Ciencia, además de haber logrado cuantificar y reunir evidencias sobre los beneficios que amamantar tiene, ha logrado demostrar que entre los múltiples factores que inciden en ello es el uso de sucedáneos de leche materna (fórmulas) y/o cualquier otro que se administre a los bebés, están las campañas publicitarias que nos hacen pensar que la fórmula es superior a la Leche Materna. Cierto es que existen situaciones y casos para los que la fórmula ayuda, pero excepcionales, aún cuando se trate de enfermedad y/o bebés prematuros, La Leche Materna hace LA diferencia. Por esta razón la Organización Mundial de la Salud y los gobiernos de los Países adheridos a la ONU están incorporando en la legislación normas para obligar a que se cumpla el Código de Sucedáneos de Leche Materna, sin embargo, mientras sigamos creyendo en la publicidad, producto de estrategias para incrementar ventas de productos que ningún otro mamífero requiere para acompañar a sus crías, seguiremos creyendo, entre otras cosas, que es normal que el bebé no se llene, que nuestra leche no es buena ni suficiente, que hay que usar complemento y los cólicos, llantos, noches de angustia, desesperación y frustración seguirán empañando y anulando la piedra angular de la salud y bienestar, no sólo de nuestros muy amados, sino de la familia y la sociedad.


Cambiar las tendencias que nos han hecho pensar que bebé es igual a biberones, fórmula, cólicos, reflujo, extreñimiento por citar algunos, es un reto que juntas podemos lograr, como madres, deseamos lo mejor para nuestros hijos y la única manera de lograrlo es  apoyando y difundiendo esta información que cambia vidas. Si lo hacemos llegará el día en que no serán necesarios movimientos para promover la lactancia, ni acudir a un profesional de salud que nos enseñe lo que de facto es: Amamantar y disfrutar el proceso.


Ser mamá es un proceso transformador que nos impulsa a dar lo mejor de nosotras, deseando lo mejor para nuestros muy amados. El eje de nuestra campaña es la salud y bienestar nuestra familia, los recursos para sostenerla provienen del corazón. Estoy convencida de que la mejor inversión es la que nos permite asumir las riendas de la salud y el bienestar, y en esta etapa, consolidar la lactancia es la clave para el desarrollo integral de nuestros muy queridos y amados.


Mónica Flores, IBCLC.

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