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CÓLICOS, REFLUJO Y MEDICAMENTOS


Una de las situaciones que con mayor frecuencia genera impotencia y angustia está relacionada con lo que actualmente se considera la norma y es necesario recurrir a medicamentos que lejos de resolver el problema, acaban generando mucha angustia, noches de desvelo y desesperación. ¿Te suena familiar?

  • Nace tu bebé y todo pareciera ir bien los primeros 3 días, pero de pronto, el llanto comienza y pareciera no calmarse con nada. Te lo acercas al seno y se prende unos instantes para luego echarse hacia atrás, llorando.

  • Las primeras semanas todo va bien, sin embargo alrededor del mes, comienza a pedir con mayor frecuencia, pareciera que hay que estarlo cambiando porque “se acaba” con mucha rapidez la leche de un seno.

  • Parece tener cólico y muchos gases, comienza a evacuar como verdoso y con mucosidad o “espumosas”.

  • Pareciera que está “luchando” con el seno cada vez que te lo acoplas.

  • Se queda dormido al seno muy rápido, lo dejo, pero despierta con mucha frecuencia, mi leche no lo llena y para colmo, no está subiendo de peso como se espera.

  • Está subiendo tan rápido de peso, que entonces hay que cuidar que no se sobrealimente porque como se queda dormido al seno y lo dejo, no para de comer

  • Cada que es hora de alimentarlo, llora mucho, se arquea, parece tener hambre pero no quiere tomar el seno.

  • Se queda dormido al seno, duerme toda la noche y todo parece ir bien, excepto que no sube de peso.

  • Se roza con frecuencia, parece tener siempre incomodidad en el estómago e intestinos y además presenta salpullido (eczema) en la piel.

  • Vomita o regurgita leche con frecuencia y es difícil que eructe.

  • Al caer la tarde, algo pasa y llega la hora cero, pues el bebé no está cómodo, parece irritable y nada parece consolarlo, como que quiere tomar el pecho pero lo suelta.

  • Ha ido creciendo bien los 2 primeros meses, hace sus tomas, pero de un tiempo a la fecha parece que no es suficiente mi leche

  • Se prende bien, pero al poco rato de iniciada la sesión, parece estarse atragantando con la leche, se pega y despega, hasta que parece desesperado y es difícil confortarlo.

  • ¡Intolerancia a la lactosa!, tu leche no le hace bien o está muy “aguada”.

La “solución” a gran parte de estos problemas usualmente está basada en ofrecer fórmula y medicamentos para controlar “el reflujo” y dar alivio a los cólicos. Sin embargo, con mucha más frecuencia de lo que debería ser, la situación no mejora y al contrario; si el bebé no presentaba alguno de los síntomas descritos, comienza a presentarlos y lo que es peor, la producción de leche, efectivamente puede comenzar a decrecer, especialmente si no es el primer bebé. Te sorprendería saber que gran parte de estos problemas pueden prevenirse sabiendo que:

  • Al seno, los bebés nunca se sobrealimentarán, igual que no lo hicieron cuando estaban en gestación y que estuvieron literalmente “enchufados” 24 X 7 por todo el tiempo que duró la gestación.

  • Remover la leche del seno es una sofisticada maniobra que requiere práctica y estar en brazos de mamá es un momento de gran alegría y bienestar para el bebé, igual que te ocurriría si estuvieras en una cena íntima con el hombre de tus sueños, de modo que sin duda, no tendrías prisa en terminar, saborearías cada bocado, intentando disfrutar de la velada.

  • La producción de leche está en función de tres factores:

  • Capacidad Glandular de cada seno

  • Capacidad Gástrica del Bebé

  • Habilidad para succionar y temperamento del bebé.

  • El bebé tiene la capacidad para regular la ingesta de leche.

  • Succionar tiene dos funciones esenciales, igualmente importantes:

  • Alimentarse

  • Regulación Emocional (para él mismo y para mamá).

Sabiéndolo, ¿cómo pueden resolverse y/o prevenirse los cólicos?

La regla de oro es confiar en que el bebé es capaz de regular la ingesta de Leche, igual que lo hizo en el vientre, permitiendo que determine la frecuencia y duración de las tomas mientras mamá disfruta cada sesión sin prisas ni agobios. Para lograrlo, es muy importante que se le permita estar al seno hasta que solito lo suelte, al principio, esto puede tomarle mucho tiempo porque está aprendiendo a succionar y se está conociendo, sin embargo, a medida que crece, se vuelve mucho más hábil y le toma menos tiempo remover la leche que necesita. Es importante saber, que un bebé amamantado al 100% y que está transfiriendo bien la leche orina en cada toma, el color de la orina es transparente, despierta por sí mismo para comer y no se ve ni se siente decaído o aletargado y evacúa al menos 1 vez en 24 horas. Un regla sencilla para los primeros 6 meses es que hace entre 8 y 12 tomas en 24 hrs. Cuando se le permite al bebé determinar la frecuencia y duración de las tomas, cada glándula mamaria se calibra de acuerdo a las necesidades del bebé, con lo cual la mamá producirá la leche que requiere su bebé. El bebé llegará siempre a la leche que se denomina “del final” que concentra nutrientes y componentes necesarios para crecer en peso, talla y cubrir el aporte calórico. Por el contrario, cuando el bebé se queda dormido al seno y se le retira, generalmente no llega a la “leche del final” lo que genera cuadros que suelen confundidos con intolerancia a la lactosa, gases abundantes, heces verdosas y con mocos además de alteraciones en los patrones de sueño y en la producción de leche. Esto ocurre, porque es como si fueras a una fiesta y te pasaras toda la noche comiendo botana o “picando” comida. Si aunado a esto, el bebé recibe medicamentos, vitaminas y algún otro suplemento, el microbioma intestinal se altera, perdiendo el equilibrio y generando con ello cólicos y malestar. Si la situación fue resuelta mediante el uso de fórmula, la situación puede complicarse aún más porque como en el biberón no puede regular si transfiere leche o sólo se regula, acaba tomando mucho más alimento que su capacidad gástrica sin contar con el beneficio de los componentes que tiene la leche materna para asimilar los nutrientes. Esto acaba generando que el bebé arroje el exceso de leche, estreñimiento, ingesta de medicamentos para todos los efectos secundarios (ie. cólico, estreñimiento, malestar) y la capacidad de producción de leche sin duda disminuirá debido a que la glándula se calibra de acuerdo a la demanda, pues el bebé tomará cada vez más fórmula, alterando además la delicada sincronía entre respiración, succión y deglución que ocurre en las tomas al seno, maniobra que le permite identificar si ha llegado al punto de saciedad o no, cosa que no ocurre cuando toman fórmula de un biberón. Los puntos clave para lograr que la producción de leche acompañe el desarrollo del bebé y prevenir o resolver estas situaciones son:


  1. Postura y Acoplamiento correctos (no debe doler ni ser cansado, si esto ocurre, es imperativo resolver cuanto antes)

  2. Permitir que el bebé determine la frecuencia y duración de las tomas, dejándolo al seno, hasta que solit@ se suelte (aún cuando se quede dormid@).

  3. Mamá bien hidratada y descansada, para lo cual es importante armar y con fiar en su red de apoyo mientras están en proceso de sincronía y adaptación.

Estas estrategias resuelven un alto porcentaje el origen de los cólicos, gases y situaciones descritas y para aliviar los síntomas mientras se instalan estas pautas te pueden servir los siguientes tips:


Masajes abdominales en el sentido de las manecillas del reloj


  • Hacer movimientos con las piernitas del bebé como si estuviera pedaleando una bicicleta.

  • Cargarlo boca abajo, apoyado en el antebrazo y pegado a tu abdomen mientras lo balanceas y meces. 

  • Usar música de fondo que te relaje, mientras le hablas y contienes.

Si la situación persiste, o sientes que algo no anda bien, es recomendable acudir con una IBCLC para revisar la situación de ambos, ya que durante los primeros 6 meses, mamá y bebé siguen siendo una unidad psicobiológica y por tanto es muy importante evaluar la situación desde esta perspectiva,  sobre todo, si has pasado por cirugías de seno o experimentaste bulimia o anorexia en la adolescencia, en la familia hay antecedentes de alergias y/o alguno de los padres no fueron amamantados.

Mónica Flores, IBCLC

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