!No tengo suficiente Leche!

 

¡No tengo suficiente leche¡; ¡se me está yendo la leche!

¿Cómo sabes? El bebé llora mucho, pero le doy la fórmula, se calla y se duerme. Además, para comprobarlo, me extraigo con el sacaleches y escasamente saco 1onza (aprox. 30 ml) entre los 2 pechos.

¿Te suena familiar?

Con mucha mayor frecuencia de la que debería ocurrir, producir leche es una de las preocupaciones más frecuentes que experimentan las mamás, especialmente las primerizas, llevándolas al uso innecesario de fórmula en más del 80% de los casos.

Lo que debes saber sobre la capacidad para producir leche abundante y oportunamente.

Al igual que todas las otras especies de mamíferos, la nuestra está diseñada para amamantar y para producir toda la leche que requiere el bebé para acompañar su crecimiento, especialmente si son dos o más bebés.

Las excepciones a esta regla son poco representativas en comparación con la población mundial; de otra manera, como especie hace millones de años hubiéramos dejado de existir, así de simple.

Entonces ¿por qué parece que actualmente las mamás no tienen suficiente leche y por ende requieren usar fórmula para complementar a su bebé?

Para dar respuesta a esta pregunta, es importante conocer las razones que reportan las mamás que las llevaron a usar fórmula cuando solicitan asesoría para lograr amamantar exclusivamente a su bebé, al menos los primeros 6 meses de vida.

Dentro de las indicaciones que reciben las mamitas que las llevan a suplementar con fórmula se encuentran las siguientes:

  • Ofrecer el pecho cada 2 o 3 horas
  • Dar de 15-20” por pecho
  • Si no llena o se queda con hambre usar fórmula.

 Lamentablemente, con mucha mayor frecuencia de la que podríamos imaginar, ninguna de las recetas médicas que establecen dichas recomendaciones vienen acompañadas de una explicación clara y concreta que ayude a la mamá a saber:

  1. que está produciendo leche
  2. cómo lograr que su producción acompañe el desarrollo y crecimiento de su bebé.
  3. Cómo tener certeza de que su bebé está tomando suficiente leche y está bien,
  4. Cuáles son los indicadores o alertas que indican que el bebé no está tomando suficiente leche y
  5. Qué medidas deben tomarse cuando los indicadores se presentan para aumentar la producción de leche materna en vez de suplementar
  6. Cómo distinguir cuándo es realmente necesario suplementar con fórmula
  7. Cuáles son las opciones de alimentación seguras de acuerdo a la OMS para los bebés y niños pequeños y en qué casos aplican.
  8. Cuáles son los riesgos potenciales asociados al uso de fórmula y por qué son relevantes para su bebé, dada la historia clínica de la familia, especialmente cuando hay antecedentes de diabetes, obesidad, alergias, cáncer o desórdenes del sistema inmune.
  9. Cómo saber que la mamá cuenta con las condiciones médicas para producir la leche que su bebé requiere o no y
  10. qué hacer en ese caso, para que su bebé cuente con las condiciones propicias para desarrollarse integralmente.

Saber que la producción de leche es parte de la agenda biológica de todos los mamíferos y que es parte de un sistema que lleva millones de años de evolución es en todos los casos, fuente de tranquilidad que en el 100% de los casos permite a la mamá trabajar en la producción de leche hasta lograr Lactancia Materna Exclusiva si la mamita lo desea y su condición médica lo permite.

Siguiendo este orden de ideas, la estrategia general para establecer y sostener la producción de leche que acompañe el desarrollo y necesidades del bebé es la siguiente:

  • Conocer los fundamentos biológicos que rigen la lactancia, para restaurar el paradigma original en que el bebé es tratado y considerado como una persona sana en desarrollo vs un paciente, Mamá es considerada apta y experta en la atención y cuidado de su bebé a menos que clínicamente no sea el caso, Papá o la figura que hará el rol es insustituible e invaluable para asegurar que este sistema de maduración fluya.
  • Practicar hasta dominar la técnica de acoplamiento propia de la lactancia y posturas para amamantar que garantizan producción y transferencia efectiva de leche para evitar los sesgos e influencias integradas en la cultura a causa del uso sistemático y rutinario del uso de fórmulas administradas en biberón.
  • Crear un entorno que propicie estabilidad emocional tanto para mamá como bebé, permitiendo que el foco sea disfrutar lo que significa conocer al nuevo ser, su temperamento y forma de comunicación.
  • Alimentación lo más cercano a su estado natural posible y variado para favorecer que la madre produzca leche sin mermar sus reservas orgánicas.
  • Identificar y aplicar recursos, terapias y apoyos acordes a estilo de vida y temperamento de mamá y bebé(s), si fuese necesario.

Es importante saber que Amamantar no debe doler y lejos producir ansiedad, genera una profunda satisfacción que se convierte en fuente de inspiración y alegría que permite enfocar todos nuestros recursos para ofrecer lo mejor de nosotros mismas con la certeza de que todo estará bien, sabiendo que contamos con avances en materia de salud y tecnología que pueden apoyarnos a superar cualquier dificultad.

 Dependiendo de la edad del bebé y del número de tomas que se hagan usando fórmula y/o en biberón, será necesario armarse de paciencia para destinar tiempo y recursos para aumentar la producción de leche y/o hacer la transición del biberón al pecho,  sin embargo, cuando se trabaja en la estrategia correcta, te fortalecerá y nutrirá tu autoconfianza y determinación. Invertir en ello, usualmente te rendirá frutos abundantes en el corto, mediano y largo plazo a nivel personal, emocional y de salud; tanto para tu bebé como para ti y la familia y por tanto económicamente también.

Cada díada mamá-bebé es única, por lo que si has intentado consejos populares y no parece funcionar o sientes que algo no está del todo bien, sigue indagando y probando hasta hallar lo que funciona para ambos. A veces, sólo requiere un ajuste sutil o tener referencias para volver o saber que estás en la ruta correcta, otras en cambio, pueden requerir intervención puntual de un experto en lactancia, otras quizás requieran apoyo holístico para identificar cuál si el problema es realmente poca producción de leche. En cualquier caso, entre más pronto se atiendan las dudas y malestares, menor esfuerzo e inversión (emocional, energética y económicamente hablando) será requerida para establecer una lactancia exitosa, sabiendo que en términos prácticas el grueso de la población produce leche suficiente para su bebé.

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