Amamantar no es sinónimo de Lactar.

Amamantar no es sinónimo de Lactar,  como Lactar no es sinónimo de alimento, como nos han hecho pensar las campañas publicitarias que promocionan el uso de leches de fórmula para cualquier edad. Esto es muy importante porque cuando nos detenemos a reflexionar sobre el tema, podemos apreciar que Lactar es la forma que tiene el bebé de alimentarse, es el proceso de transferir leche y por obvio que pudiera parecer, la leche que DEBE transferirse es la de la propia madre, ya que está diseñada específicamente para la edad gestacional en la que nace el bebé, para las condiciones específicas en las que nace, el lugar donde han vivido sus ancestros y en el que ahora vivirá. Es un proceso porque cuando se alimenta, el bebé está trabajando en el desarrollo de estructuras anatómicas, aprendiendo a coordinar ciclos de respiración, succión y deglución, ejercitando mecanismos para auto-regularse, sigue en coordinación y sincronía con su mamá, aprendiendo a conocer las señales de saciedad, hambre, sueño, etc.

Durante este proceso, por tanto, está aprendiendo a alimentarse mientras se nutre con el Alimento que es equiparable en funciones y características a la sangre. La Leche de fórmula en cambio, es tan sólo un líquido muerto, que tiene que ser estéril y preparado en las condiciones más higiénicas posibles para no comprometer la salud del bebé, y ahora se sabe, que tiene efectos en la salud, no sólo en el corto plazo, sino a mediano y largo plazo y por ello, Estados Unidos y otros muchos países tienen políticas y planes que se basan en el establecimiento de la lactancia como el estándar normativo para la alimentación del Niño, en el caso de México esta información está normada por el Consejo de Salubridad General.

Por ello, Lactar es el puente requerido y necesario para hacer la transición de la vida intrauterina al medio ambiente y hábitat en el que nuestro bebé se va a desarrollar porque le proporciona los elementos y mecanismos necesarios para que pueda adaptarse y desarrollarse de acuerdo a las características específicas y propias de nuestra especie.  Te has puesto a pensar que somos la única especie que confía el desarrollo y cuidado de sus crías al uso de una leche de otra especie? (la leche de fórmula es el resultado de años de prueba y error intentando hacer que la leche de vaca se parezca a la humana, este experimento ha costado muchas vidas y creado un sin número de enfermedades, tristemente, hoy se sabe que es uno de los factores más importantes que están relacionados con que los niños padezcan enfermedades que hasta hace algunas décadas sólo estaban presentes en los adultos.  Más aún, somos la única especie que sigue tomando leche en la edad adulta y de otra especie.

Amamantar, por otra parte, es una forma de crianza, que comprende alimentación, cuidado, protección y acompañamiento para que logre desarrollarse integralmente. Por si esto fuera poco, este sistema abre una extraordinaria oportunidad para revisar y alinear nuestra vida en torno a las metas que en otro momento pudieron parecer no alcanzables o sueños utópicos, como ser capaz de colaborar para acabar con el hambre, la violencia, el temor y la enfermedad. La frase de Linda W. que a mi gusto es una muestra de este extraordinario proceso dice que  "Ser Madre es aprender acerca de las fortalezas que no sabías que tenías y enfrentar los temores que no sabías que existían."

La Ciencia ha logrado descifrar y comprender por qué, si amamantar es un proceso natural,  hoy se requiere apoyo y acompañamiento. La razón es que es un proceso tan sensible que cualquier intervención no necesaria puede tener efectos adversos y hasta devastadores, por ello, a medida que caen las tasas de lactancia, se elevan los índices de enfermedad y mortandad, no sólo en la infancia, sino en la edad adulta.

Por esta razón, lo que debería ser algo natural, actualmente tiene que ser “aprendido” y protegido socialmente para anular el efecto de la publicidad que está basada en estrategias comerciales para vender productos que en realidad no son requeridos para acompañar el desarrollo de nuestras crías. Esto es lo que me hubiera gustado saber y comprender durante la gestación.

Por ello, OMS y los gobiernos a nivel mundial están trabajando para restablecer a la lactancia como la Norma, y es una excelente oportunidad para asumir las riendas de nuestra propia salud y bienestar a corto, mediano y largo plazo. Por si esto no fuera suficiente, saber que cada vez que una mamá logra disfrutar esta irrepetible etapa, está contribuyendo en la construcción del tan anhelado sueño de vivir en una sociedad en la que las personas vivamos gozando de salud, armonía y prosperidad, porque todo comienza con cada bebé, cada familia. Como mamás, somos nosotras, las que tenemos el enorme privilegio y honor de arrancar este sublime mecanismo que comienza con gozar a nuestro bebé y proveerle del único alimento que es capaz de sostener la vida por sí mismo, sin necesidad de agua, té o cualquier otro suplemento.

No te dejes engañar ni sorprender por las estrategias de publicidad que nos han hecho pensar que la fórmula es sinónimo de lactancia y mucho menos de alimento. Si ayuda en casos en los que no es posible conseguir leche materna, pero su administración requiere ser cuidadosamente evaluada sopesando los efectos y riesgos, conocidos y desconocidos.